
El
lenguaje de las flores, a veces llamada floriografía, fue un medio
de comunicación en la época victoriana, en donde variadas flores y
arreglos florales se usaban para enviar mensajes codificados,
sirviendo a sujetos para expresar sentimientos que de otro modo
nunca se podrían hablar.
El rey Carlos II de Inglaterra trajo dicho arte recopilando fuentes
desde Suecia a Persia, en el s. XVII.
El lenguaje floral de Japón se llama Hanakotoba.
Cada flor tiene un significado propio y expresa un sentimiento
diferente. Así, por ejemplo, la acacia significa elegancia, el alelí
encarnado belleza duradera, o la flor de cuclillo, ingenio.
Otras flores tienen asociado un sentimiento relacionado con el amor:
la acacia amarilla significa amor secreto; regalar un ramo de
adelfa, representa la seducción; el alelí amarillo, fidelidad en la
adversidad; y un tulipán rojo significa una declaración de amor.
Pero no todas las flores tienen asociado un sentimiento positivo.
Muchas de ellas representan odio, o rencor, o incluso el deseo de
muerte. Éste es el caso del aconito, que significa que deseas mi
muerte. La anémona significa abandono, y el crisantemo amarillo amor
desdeñado. Pero incluso regalar una flor que se relaciona con un
sentimiento positivo, puede representar lo contrario. Esto es así,
si se ofrece una flor al revés, en este caso, su significado
positivo se invierte, de modo que la flor ahora representa lo
contrario.
Otro modo de expresar los sentimientos a través de flores es
mediante la combinación y el arreglo de distintas flores. Un botón
de rosa con un mirto significa "le confieso que quiero ser su
amante". Rosas miniaturas con margaritas significa "sus cualidades
sobrepasan sus encantos de belleza". La amistad también está
representada por un geranio rojo escarlata con flor de la pasión y
jacinto púrpura, que significa "confío en que usted encontrará la
consolación en la fe y, en este su dolor, le aseguro que mi amistad
es incondicional".
No todas las combinaciones de flores representan un factor positivo.
Por ejemplo, combinar rosas amarillas con hiedra significa "sus
celos han roto nuestra amistad".
La rosa, la reina del lenguaje del amor.- Las rosas son una de las
flores preferidas por las mujeres. Pero no todas tienen el mismo
significado. Y, si la mujer a la que va dirigido el ramo conoce el
lenguaje de las flores, puede no ser tan bien recibido como uno
esperaba. Si en un momento de crisis en la pareja se regala un
precioso ramo de rosas amarillas, la ruptura está casi asegurada.
Por bonitas que sean, significan debilitamiento del amor, celos e
inseguridad. En esta situación, es mejor pecar de tacaño y regalar
sólo una rosa blanca que simboliza la inocencia.
Con las rosas rojas, no existe peligro de equivocación, siempre se
acierta. Expresan belleza. La rosa blanca y roja, mezcla de
sentimientos. La rosa sin espinas, sin miedo. La rosa blanca, "soy
digno de ti". Y la rosa de Navidad, "alivia mi ansiedad".